“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” Efesios 6:18.
Vivimos en un mundo donde las condiciones de vida; ruido, agitación, prisa, estrés, compromisos, etc., que además de reducir y casi anular las relaciones con nuestra propia familia, también reducen y casi anulan los espacios de oración (por no decir que la hacen casi imposible.)
La oración es una necesidad. Así como la Biblia es el alimento espiritual, la oración es el aliento espiritual. Es el aire que necesita todo organismo para mantenerse vivo. Sin comida un ser humano puede vivir por varias semanas (cuarenta días, tal vez), pero sin aire, ¿cuánto tiempo resistiría un ser humano? Uno o tal vez cinco minutos. Jesús mismo sintió la imperiosa necesidad de orar. Oró cuarenta días antes de iniciar su ministerio (Marcos 1:12-13; Lucas 4: 1-13) Era su costumbre orar: Iba al monte (Marcos 14:23, 6:46), al desierto (Marcos 18:35) Pasaba la noche entera orando (Lucas 6:12); y encomendó encarecidamente a sus discípulos a orar y velar (Mateo 26:41; Marcos 14:38; Lucas 22:40) “velad y orad para que no entréis en tentación”.
Si para Jesús y sus discípulos fue tan importante, necesario y vital ¿cuánto más nosotros debemos imitar su ejemplo? No olvidemos que la oración es vital para toda nuestra vida y especialmente para nuestro ministerio, sea cual fuere.
Ahora te preguntó ¿SIENTES LA NECESIDAD DE ORAR CADA DÍA ASÍ COMO NECESITO DEL AIRE PARA RESPIRAR?







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